No, no puedes obligarle a comprarte tu mitad
Trae causa de: una conversación que empieza, como tantas otras, con una solución ya decidida. —Quiero que mi expareja me compre mi mitad de la casa. —¿Quiere comprársela? —No. —Ah. Ese «ah» suele ser el momento en el que la conversación se complica. Porque una cosa es querer dejar de compartir una vivienda con alguien —algo perfectamente comprensible, especialmente cuando la relación ha terminado regular, mal o de esa manera tan civilizada en la que nadie se habla salvo para discutir quién paga el seguro— y otra distinta es poder decidir unilateralmente cómo tiene que terminar esa copropiedad. El artículo 400 del Código Civil dice que ningún copropietario está obligado a permanecer en la comunidad. Es decir, nadie tiene que seguir siendo propietario de una vivienda junto con otra persona hasta el fin de los tiempos. Salvo que exista un pacto válido para mantenerla indivisa durante un periodo determinado, cualquiera de los propietarios puede pedir que se divida la cosa com...